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- La empresa está creciendo, las ventas aumentan, la carga de trabajo es mayor y las complicaciones también. El equipo financiero estaba bien, pero ahora con los mercados internacionales, se complican las negociaciones, los problemas de comunicación y sobretodo el cobro. Todo se complica y encima el inglés financiero no está al 100%. Hay que incorporar un director financiero, pero el gasto es demasiado alto y no sabemos si el crecimiento se consolidará.
- La empresa tiene un director financiero de alto nivel, pero dada la expansión, cada vez está asumiendo más funciones de dirección general, y hay importantes proyectos en el área financiera que están quedando atrasados. Encima ahora viene la reforma del Plan General Contable, y ya no hay posibilidad de asumir más cambios.

- El director financiero está de baja por enfermedad, maternidad o accidente. Volverá, pero mientras tanto se hace imprescindible contar con un asesoramiento con la suficiente experiencia y conocimientos para seguir dirigiendo el departamento financiero. La empresa necesita un director financiero de forma temporal.

- Se trata de establecer una filial en España, de una empresa extranjera de cualquier tamaño, y hasta es posible que quiera tener su propia organización en el futuro, pero quiere empezar con un outsourcing de dirección financiera o back office.
- La empresa se enfrenta a negociaciones internacionales, ya sea porque exporta o porque es comprada parcialmente, o por cualquier otro motivo, y la dirección quiere disponer en su equipo de financieros acostumbrados a negociar en entornos internacionales.
- O quiza ya cuenta con un competente financiero en su equipo negociador, pero esas funciones están absorbiéndole demasiado y necesita un refuerzo en el departamento financiero.
- La empresa ha sido participada por otra empresa y deben cumplirse con los requerimientos de reporting, consolidación, etc... y no existe personal preparado o disponible para ese trabajo.

- O estamos en una empresa familiar, quizá en plena transición generacional, o en proceso de crecimiento donde se desea profesionalizar la dirección financiera, y puede resultar muy interesante que sea un profesional externo el que realice esa función, garantizando así la independencia de su gestión.

- Realmente la dirección financiera de la compañía la lleva el socio ejecutivo, el creador de la compañía, que cuenta con una pequeña administración básicamente comercial y una gestoría externa que le lleva la contabilidad, los impuestos y las nóminas. Pero está creciendo, y al final hay un montón de problemas económicos que acaban en la mesa del gerente, los de cobro, las negociaciones con los bancos, enterarse de las subvenciones posibles, como exportar a Asia, como invertir las puntas de tesorería que empiezan a producirse...

- Una idea genial, un plan de negocio claro, pero todos esos requisitos legales y fiscales actuan como un freno. Hemos aprendido en las escuelas de negocios que la estrategia financiera es parte del secreto del éxito, pero no llegamos a todo, hace falta ayuda.
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